
Dentro de unos días, hará ya un año, Carlos se fue a Las Palmas a empezar su travesía. Todo me viene de golpe de una forma aplastante. Intento recordar esos meses, pero no soy capaz de poner un orden. Leo su blog y me doy cuenta de lo asustado que estaba… Sé que yo también lo estaba y mucho, pero que inconscientemente había decidido dejar esos miedos de lado. No quería pensar en el miedo. Debía estar fuerte para él, sonriente para él, optimista. Estar cada minuto que pasáramos juntos animada y alegre por él porque pensaba que eso era lo mejor para llevar todo lo que se avecinaba o al menos eso creía entonces. Nos enfrentábamos a un milagro del que yo no era muy consciente en esos momentos porque había decidido en mi cabeza no serlo. Pero él… Releo su libro del blog y me doy cuenta con resignación que él si lo era y siento con profunda tristeza que yo no estaba ahí, no estaba para esos pensamientos, no quería ser conscientes de ellos. Y mi cabeza se confunde tanto que se llena de sentimientos tan desbordantes…Según leo y recuerdo me doy cuenta que la enfermedad de Carlos era tan difícil, que esperábamos tantos milagros que os aseguro que en esos momentos nos veíamos capaces de superar cualquier cosa. Estábamos juntos, todos, teníamos fuerzas de sobra, imagino… Pero la cosa estaba tan difícil y él nunca me dijo nada y yo nunca quise verlo. Me atormenta la idea de sus noches, sus pensamientos que no compartía, quizá no supe estar para él, quizá podía haberle aliviado más, haberle ayudado a hacerlo más fácil. Todo se me agolpa en la cabeza y no entiendo nada… porque antes mi cabeza estaba bloqueada, no me permitía pensar en nada de eso, sólo debía estar bien para él, ser fuerte por él, pero ahora ya no tengo ese bloqueo, ya no tengo que fingir y todas esas emociones se me agolpan una a una y hacen que me pregunte como él podía aguantar y yo no… Cómo podía seguir día a día cuando yo no puedo… Cómo pude perder tanto tiempo en bobadas y no estar más con él…
Todo el mundo avanza, tira hacia delante siguiendo con sus vidas, pero yo sigo estancada en esa habitación de hospital, sigo parada, de pié, mirando a Carlos y pidiéndole que no se vaya, por favor, que no se vaya, que podremos con esto, que estaré ahí, que no me deje sola… Y sé que debería seguir con mi vida, por Daniela, pero no puedo salir de esa habitación, no quiero. Y todo es oscuro, negro y sigo fingiendo aunque esta vez para otras personas. Qué pasó que no vi? Qué se me escapó cuando no quería perderme nada de su vida, de sus ideas, de sus pensamientos? Carlos, mi amor, qué inocente era…
Hace ya casi un año, empezaba nuestro viaje y yo sólo te quería a ti, sólo vivía por ti y ahora… Te sigo queriendo, amándote hasta el infinito, intentando entender y tú no estás…
Te quiero, mi amor, te quiero tanto que me duele, te quiero tanto como un neutrino en una estrella de neutrones, te quiero hasta la luna y vuelta, te quiero siempre…