
En casa.
Estoy cansada. Últimamente siempre estoy cansada. Me encantaría dormir todo el rato. Pero lamentablemente no es así, y aunque esté en un hotel en el sur de la isla, aunque sea sábado y no tenga nada que hacer, siempre me despierto temprano y no puedo dormir más. Y de ahí que siempre me levante igual: cansada y con una eterna sensación de falta de sueño y de desgana por todo lo que me rodea.
A veces hablo con la gente que me voy encontrando y me van contando como van viviendo estos meses. Me dicen lo que hacen, lo que piensan, las batallas y sentimientos que van superando porque el tiempo, el famoso tiempo, ha hecho lo que debería hacer ante ellos: suavizar las cosas. Y luego pienso en mí y me doy cuenta de que el tiempo conmigo pasa de largo. Porque yo estoy igual de bloqueada que al principio, puede incluso que algo más. Porque para evitar ciertos sentimientos, ciertas ideas, ciertos recuerdos evado de mi cabeza todo lo que creo que puede dolerme. Y el tiempo pasa y se esfuma sin dejarme huella.
Mientras tanto yo sigo en mi casa. Sigo sin poder hablar de Carlos, hablar de verdad. Sigo sin poder deshacer su maleta. Sigo sin poder ver nuestras fotos. Sigo sin dejar que nadie se acerque a mí lo suficiente. Sigo deseando estar sola…
Y por supuesto, mi amor, sigo queriéndote, con locura. Porque te quiero muchísimo mi vida, te quiero siempre…