
En casa
12.000 leucocitos, 180.000 plaquetas y 11,4 de Hemoglobina
Ahora mismo estoy escribiendo desde el hospital. Me he subido el portátil para hacer mi mañana más entretenida. El Miércoles me dejaron marchar a casa. Hoy simplemente vengo a un control analítico, pero tengo confianza en volver a casa a mediodía y poder pasar todo el fin de semana allí.
Ha sido fantástico salir y encontrarme más o menos bien. A veces me paro a pensar y soy extremadamente generoso a la hora de valorar mi estado físico, pero habiendo estado tan mal, lo de ahora me parece increíble. He podido salir a tomar una cerveza con los amigos, endulzarme la vida con un helado, comer fuera, salir de compras, disfrutar de una nueva “mañana del pensionista” con mis padres, incluso he escuchado a mi ahijado Lucas balbucear por primera vez algo parecido a “padrino”. Por supuesto, he disfrutado del mero hecho de estar en mi casa, en mi cama, mi sofá, mi ducha, y otra vez, por fin, de buscar a Ana y encontrarla, de poder escucharla respirar y verla dormir. Es tanto.
El último ha sido un ingreso un poco complicado. Ha durado más de lo previsto y he estado sometido a diferentes cambios en mi estado de ánimo por la dichosa cortisona. Es difícil de controlar, pero es lo más importante, mantener la cabeza centrada. Ahora espero poder disfrutar de más días en casa porque tengo ganas de hacer muchas cosas, lo necesito, pequeñas cosas. Me siento más fuerte, más seguro, tengo ganas de seguir navegando y disfrutar de lo que me rodea, de sentirme uno más en la travesía, remando con fuerza. Confío en poder hacerlo. Es tanto.








